A semanas del golpe de Estado de 1973, una comitiva militar encabezada por el general Sergio Arellano Stark recorrió Chile en helicóptero Puma “acelerando” procesos y ejecutando prisioneros políticos. Entre el 30 de septiembre y el 22 de octubre, su paso dejó decenas de asesinatos en varias ciudades del país, incluido La Serena, en la Región de Coquimbo.
El paso por La Serena (16 de octubre de 1973)
Ese martes 16 de octubre la comitiva llegó al entonces Regimiento de Artillería N.º 2 “Arica” (hoy Regimiento Coquimbo). Quince prisioneros que estaban en la Cárcel de La Serena fueron sacados y fusilados en el regimiento. El mando local estaba a cargo del teniente coronel Ariosto Lapostol; entre el personal figuraba el teniente Juan Emilio Cheyre.
Tras los fusilamientos, las autoridades inscribieron defunciones sin autopsias ni reconocimiento familiar y enterraron clandestinamente los cuerpos en una fosa común del Cementerio Municipal de La Serena. Luego, difundieron un bando militar atribuyendo las ejecuciones a “tribunales en tiempo de guerra”, lo que la justicia calificó como falaz.
Las 15 víctimas ejecutadas en La Serena
- Óscar Gastón Aedo Herrera
- Carlos Enrique Alcayaga Varela
- José Eduardo Araya González
- Marcos Enrique Barrantes Alcayaga
- Jorge Abel Contreras Godoy
- Hipólito Pedro Cortés Álvarez
- Óscar Armando Cortés Cortés
- Víctor Fernando Escobar Astudillo
- Roberto Guzmán Santa Cruz
- Jorge Mario Jordán Domic
- Manuel Jachadur Marcarian Jamett
- Jorge Ovidio Osorio Zamora
- Jorge Washington Peña Hen
- Mario Alberto Ramírez Sepúlveda
- Gabriel Gonzalo Vergara Muñoz.
La fosa común y las identificaciones
En noviembre de 1998, tras una denuncia de la Coordinadora de Derechos Humanos de La Serena, el 2.º Juzgado del Crimen ordenó abrir la fosa común del Cementerio de La Serena y recuperar las osamentas—trabajos que alcanzaron hasta 10 metros de profundidad. Con peritajes del Servicio Médico Legal se identificó a las 15 víctimas. Aun así, en 2024 se reanudaron exhumaciones para verificar posibles errores de identificación entregadas en 1998–1999.
El sitio de memoria en el Cementerio de La Serena recuerda a las personas ejecutadas y subraya que sus cuerpos no fueron entregados a las familias en su momento.

Justicia y responsabilidades
En una sentencia clave del 28 de diciembre de 2023, la Corte Suprema elevó las penas para nueve militares en retiro por 15 homicidios calificados del “Episodio La Serena”. La resolución también recalificó a Juan Emilio Cheyre—entonces teniente y ayudante del mando del regimiento—como cómplice, imponiéndole 5 años de presidio con libertad vigilada. El fallo describe la “reunión de selección” previa en que se definieron las identidades de las víctimas y desestima la atenuante de “obediencia debida” para los superiores. Además, condenó civilmente al fisco a pagar indemnizaciones a las familias.
¿Qué ocurrió después en la región?
- Memoria y señalización: El monolito y la fosa del cementerio se consolidaron como sitios de memoria, con actos conmemorativos cada 16 de octubre.
- Reconstrucción histórica y cultural: La figura de Jorge Peña Hen se volvió símbolo regional; su legado educativo-musical es hoy reivindicado en escuelas, orquestas juveniles e instituciones culturales.
- Búsqueda de verdad y nuevas pericias: Las exhumaciones de 2024 evidencian el esfuerzo permanente por corregir errores, asegurar identidades y entregar certezas a las familias.
Claves para entender el 16 de octubre en Coquimbo
- Crimen planificado: La “aceleración” de causas fue una coartada para ejecuciones sumarias; no hubo juicios regulares.
- Encubrimiento institucional: Defunciones sin autopsias, inhumaciones ilegales y un bando falso buscaron ocultar los hechos.
- Memoria activa: La región convirtió la fosa y el memorial en espacios pedagógicos y de duelo, con fuerte liderazgo de organizaciones de DD.HH.
- Justicia tardía pero efectiva: El fallo de 2023 fortaleció la verdad judicial sobre la cadena de mando y la complicidad local.